UN ENCUENTRO CON LA POBREZA

“El momento en que puse un pie en el basurero la situación me abrumó. Conforme me acercaba sentí que el olor de la basura aumentaba y era muy fuerte, empecé a ver escenas de mucho dolor; vi niños jugando dentro de la basura, personas buscando comida dentro de ella, y niños y adultos oliendo pegamento. Nunca regresaré a este lugar, fue mi pensamiento. Solamente estoy haciendo un favor.”

–Gladys Acuña de Güitz, Co-fundadora, Casa del Alfarero

UN FAVOR SE CONVIRTIÓ EN UN LLAMADO

En la víspera de navidad, 1986, dos guatemaltecas llamadas Lisbeth y Gladys fueron al relleno sanitario- lugar muy pobre y peligroso en la ciudad de Guatemala. Un lugar donde ni Gladys ni Lisbeth deseaban estar. Solamente estaban cumpliendo con una solicitud de unos amigos de ir y repartir frazadas a las personas que vivían y trabajaban en el relleno sanitario. Estaban impactadas por la extrema pobreza que encontraron, por ello decidieron regresar el siguiente año para navidad, y luego a la próxima. Estudios bíblicos, cuidado de salud y tutorías fueron los primeros servicios que se brindaron. Luego de unos años Lisbeth y Gladys decidieron dejar su profesión y su trabajo para hacer crecer el ministerio, todos pensaron que estaban locas. Dos mujeres no podían estar trabajando en el basurero de la ciudad. Pero en 1991, Casa del Alfarero se convirtió en una organización legalmente constituida, basando su nombre en el pasaje de Jeremías 18:1-6. A la fecha Casa del Alfarero sigue siendo liderada por guatemaltecos y continúa creciendo con el apoyo de voluntarios y donantes nacionales e internacionales.

TRABAJAMOS CON TESOROS

Llamamos Tesoros a las personas con las que trabajamos, porque son determinadas, trabajadoras, esforzadas, y valientes, creadas a imagen y semejanza de Dios. Para Dios y para nosotros, ellos son Tesoros.

ENTENDIENDO LA POBREZA

Al trabajar con los Tesoros hemos visto, sentido, incluso probado la pobreza de primera mano. Hemos caminado junto a los niños y visto cómo se han convertido en adultos. Hemos visto a muchos salir de la pobreza y a muchos quedarse en ella. Lo que hemos encontrado es que esto no es solo un problema de pobreza económica, es mucho peor. Hemos identificado ocho formas de pobreza que se refuerzan mutuamente.

SUPERANDO LA POBREZA

Para superar la pobreza las personas deben ser empoderadas para realizar los cambios necesarios dentro de su comunidad. Los centros comunitarios son establecidos en conjunto con los miembros de la comunidad, son lugares seguros donde niños y sus familias son desarrollados a través de cinco programas integrales que facilitan su crecimiento espiritual, intelectual y físico.