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Marta Caal de 62 años, no había recibido ningún tipo de ayuda, pero en el momento en que recibió la llamada de Casa del Alfarero para avisarle que iba a recibir una bolsa de víveres, sintió que sus oraciones finalmente fueron respondidas. 
Ella está muy agradecida con Casa del Alfarero por esta bendición y aún más con Dios por cuidar de ella y de su familia.

¡Quiero ser parte!
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Don Guillermo es zapatero. Cuando inició la Escuela de Negocios, nos comentó que su esposa estaba muy enferma y eso lo había llevado a contraer muchas deudas por lo que su negocio estaba limitado en ganancias, por lo que el cierre de operaciones por la pandemia vino a agudizar su situación. Gracias a lo aprendido en la Escuela de Negocios logró mantener las operaciones de su negocio. Con los dos ejercicios prácticos que se realizaron pudo capitalizar nuevamente su negocio.
Actualmente ya cuenta con un local establecido, y con varios contratos de entrega masiva de sus productos, lo que ha cambiado su vida y la de su familia.
El sueña con el crecimiento de su negocio y así pueda generar empleo para otras personas que al igual que él pueda cambiar su vida y la de sus familias

Guillermo Isaías Reyes Pérez

¡Quiero ser parte!
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A través del material de la Escuela para Padres que se ha compartido, la hermana Silvia y el hermano Manuel nos comentó cómo estas actividades los esta uniendo aún más como familia. También la hermana Silvia nos cuenta “los consejos de nutrición que nos dieron me ayudaron mucho a mi como mamá y también a tener un tiempo especial con mis hijas, incluso como pareja con mi esposo, muchas gracias”.

Familia Herrera Escobar

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Doña Emelia Cardonas tiene un puesto de pollo frito, ubicado en las calles de uno de los asentamientos de la zona 3 de la Ciudad de Guatemala. Ella es la única proveedora de la familia aunque su salario no alcanza para cubrir todas las necesidades de su hogar.  "Me siento muy preocupada y estresada porque no puedo salir a vender, mi hija ha estado muy triste porque quiere ir a estudiar, y mi esposo muy preocupado porque no hay mucho trabajo que hacer. Realmente me siento impotente porque sé que necesitamos los recursos, pero no puedo sacar mi negocio por la seguridad de mi hija y las bajas ventas". Vida Nueva ha apoyado a su familia entregándoles bolsas de víveres, ella comparte: "Me ayudó mucho porque con eso tenemos comida para varios días, y es una cosa menos de que preocuparse.

Doña Emelia Cardonas

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“Para mí el proyecto agrícola ha sido una bendición en todos los sentidos. Primero he aprendido mucho sobre como cultivar mi huerto en casa, pensé que ya sabía cosas, pero aquí vine a aprender cosas nuevas, han bendecido mi vida con trabajo, comida y algo que recientemente descubrí es que puedo. vendo mi cosecha. Este domingo una vecina vio que ya tenía cilantro y me preguntó si le estaba vendiendo así que ya hice una pequeña venta de mi cosecha. ¡Muchas gracias!"

Consuelo Torres y su hija

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